Header Logo
← Back to all posts

¿Cuántas tazas de café puede tomar tu corazón?

Aug 25, 2026
Connect

Tu corazón, al día

¿Cuántas tazas de café puede tomar tu corazón?

—Doctor, ¿me tengo que quitar el café?

Es, sin exagerar, una de las tres preguntas que más me hacen en el consultorio. Y durante años la respuesta de muchos médicos —la mía incluida, al principio— fue un encogimiento de hombros: "pues bájale". No porque tuviéramos datos, sino porque suena prudente. El café acelera, el café despierta, el café "pone nervioso el corazón". Parecía de sentido común.

El 20 de julio pasado, la American Heart Association publicó en la revista Circulation su primer pronunciamiento científico dedicado por completo a la cafeína y el corazón. Nueve especialistas revisaron toda la evidencia disponible —estudios de población, ensayos clínicos aleatorizados, estudios genéticos— y pusieron por escrito lo que hoy se puede afirmar y lo que no.

Te lo resumo con honestidad: el café salió mucho mejor parado de lo que la sabiduría popular venía diciendo. Pero el documento también tiene letras chiquitas importantes, y esas casi nadie las está contando. Vamos por partes.

(Y quédate hasta el final: te tengo una noticia que llevo meses preparando, justo sobre este tema.)


1. El número que estabas buscando: 400 mg al día

Empecemos por lo concreto, porque es lo que todos queremos saber.

Para la mayoría de los adultos, hasta 400 miligramos de cafeína al día no aumentan el riesgo cardiovascular. En tazas de café de filtro común, eso equivale más o menos a de 3 a 5 tazas de 240 ml (una taza de 8 onzas, la medida estándar de los estudios). Ojo con esto, porque aquí se cuela una trampa mexicana: el tarro con el que muchos desayunamos no es de 240 ml, es de 350 o 400. Dos tarros grandes ya pueden ser cuatro "tazas" de las del estudio.

¿Y qué pasa dentro de ese rango? Aquí viene lo interesante. Tomar de 2 a 4 tazas al día se asoció con menor riesgo de enfermedad de las arterias del corazón, de insuficiencia cardiaca y de infarto cerebral. No "sin riesgo": menor riesgo. Y el café negro habitual, sin nada añadido, también se asoció con menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Con la presión arterial la relación es más curiosa, y prefiero contártela tal cual está en el documento en lugar de simplificarla: la evidencia dibuja una "J invertida". Es decir, los consumos bajos (1 a 3 tazas) se asociaron con más riesgo de hipertensión, mientras que arriba de 3 tazas se asoció con menos. Suena al revés de lo que uno esperaría, y la explicación más probable es que el cuerpo desarrolla tolerancia: quien toma café todos los días deja de tener el pico de presión que sí tiene el que lo toma de vez en cuando. Lo que sí está claro es que una dosis alta y aguda de cafeína sube la presión de forma importante en quien ya es hipertenso. Una cosa es el hábito; otra, el golpe.

Dos advertencias mías, no de la AHA. La primera: nada de esto significa que si no tomas café debas empezar a tomarlo. No es un medicamento. La segunda: arriba de 4 tazas al día, la señal protectora sobre la insuficiencia cardiaca se pierde y podría invertirse. Más no es mejor.


2. Palpitaciones y arritmias: lo que dijo el experimento, no la creencia

Este es el punto donde más me tuve que corregir a mí mismo, y quiero contártelo con detalle porque es un cambio real en cómo ejerzo.

Durante décadas, la instrucción automática para alguien con fibrilación auricular —la arritmia más común— era: quítese el café. Sonaba lógico. El problema es que nunca se había puesto a prueba de verdad.

Ahora sí se puso. Y dos veces.

Primero, un experimento en gente sana. Cien adultos usaron durante dos semanas un electrocardiograma continuo, un reloj de actividad y un monitor de glucosa. Cada día, un mensaje de texto les decía al azar si ese día tomaban café con cafeína o lo evitaban. Los resultados:

  • Los latidos adelantados que nacen en las cámaras superiores del corazón —los que se asocian a la fibrilación auricular— no aumentaron de forma significativa: 58 al día con café contra 53 sin café.
  • Los latidos adelantados que nacen en las cámaras inferiores, las extrasístoles ventriculares, esos sí aumentaron, y bastante: 154 al día contra 102. Un 51% más.
  • Los días de café caminaron poco más de mil pasos más.
  • Y durmieron unos 36 minutos menos por noche.

Después, el experimento en pacientes que ya tenían la arritmia. Doscientas personas con fibrilación auricular persistente, a las que se les había regresado el ritmo con una descarga eléctrica programada, fueron sorteadas a dos grupos durante seis meses: unos debían tomar al menos una taza de café con cafeína al día; los otros, abstenerse por completo del café y de toda la cafeína.

El resultado fue al revés de lo que se enseñaba. La arritmia regresó en el 47% de los que tomaron café, contra el 64% de los que se abstuvieron. Es decir, un 39% menos de probabilidad de recaída en el grupo del café. Sin diferencias en efectos adversos.

Mito: "Si tengo palpitaciones o fibrilación auricular, lo primero es quitarme el café." Realidad: En el único ensayo que lo ha probado directamente, quitar el café no protegió: el grupo que siguió tomándolo recayó menos. La recomendación automática de suspenderlo ya no se sostiene.

Ahora, la letra chiquita, porque no quiero venderte un cuento redondo: las extrasístoles ventriculares sí aumentan con el café. Si tú eres de las personas que sienten "el brinco" en el pecho después del segundo café, no estás imaginando cosas —y en tu caso particular sí puede valer la pena moderarlo. Y esos 36 minutos de sueño no son un detalle menor: el sueño corto crónico tiene su propio costo cardiovascular. El café que te tomas a las seis de la tarde te lo cobra tu corazón a las dos de la mañana.


La preparación importa

3. El titular no es cuánto café, sino cuál, cómo y con qué

Si te quedas con una sola cosa de este correo, que sea esta sección. Porque casi toda la conversación pública sobre el café se pelea por el número de tazas, y resulta que las variables que más pesan son otras tres.

Cómo lo filtras. El café contiene una sustancia llamada cafestol, que eleva el colesterol LDL —el "malo"—. El filtro de papel la atrapa; el café soluble tampoco la tiene. Pero el café sin filtrar la deja pasar: el espresso, la prensa francesa, el café turco y el café hervido. Y aquí hay que decirlo con todas sus letras para México: el café de olla se hierve, así que cae justo en esa familia. Si tu colesterol está alto y tomas cuatro espressos o prensa francesa al día, tienes una palanca a la mano que probablemente nadie te había mencionado: cambiar a filtro de papel.

Qué le pones. El beneficio que describí en la sección 1 se midió con café negro, sin azúcar, sin saborizantes, sin crema. Cuando se añaden azúcares, jarabes o cremas, ese beneficio se diluye o desaparece. Vale la pena ser franco: la bebida de cafetería con caramelo, crema batida y jarabe no es "café" para efectos de esta evidencia; es un postre líquido con café adentro. Y el café de olla tradicional, además de no estar filtrado, viene con piloncillo. Doble golpe en la misma taza.

De dónde viene la cafeína. Esta es la advertencia más fuerte del documento, y contrasta con todo lo anterior. El café común tiene entre 9.4 y 20.6 mg de cafeína por onza. Las bebidas energéticas y los "shots" de energía llegan a 40 a 69 mg por onza: tres o cuatro veces más concentrado. Y ahí la evidencia apunta en la dirección contraria: daño cardiovascular, con más presión alta y más alteraciones del ritmo. No son intercambiables. Que el café salga bien parado no absuelve a la lata.

Y un cierre necesario: la respuesta a la cafeína varía muchísimo de persona a persona, según la edad, los medicamentos que tomas, las enfermedades que ya tienes, tu genética y qué tan rápido tu cuerpo la procesa. Hay quien toma un café después de cenar y duerme como piedra, y quien con uno a las once de la mañana ya no pega el ojo. Ninguno de los dos está haciéndolo mal: están metabolizando distinto. Tu experiencia propia es un dato clínico válido, y vale la pena tomarlo en serio.


Una idea para llevar

El café no es medicina ni es veneno, y el pronunciamiento de la AHA es, sobre todo, un permiso con instrucciones. Para la mayoría de los adultos, de 2 a 4 tazas de café negro al día no solo son seguras: se asocian con menos enfermedad del corazón, menos infarto cerebral y menos diabetes. La recomendación automática de quitárselo a quien tiene arritmias ya no se sostiene con la evidencia en la mano.

Pero el detalle que casi nadie te va a contar es que lo que más mueve la aguja no es el número de tazas, sino el papel del filtro, la cucharada de azúcar y la hora del día en que te la tomas. Ahí es donde se gana o se pierde el beneficio.

Así que mañana, cuando pongas la cafetera, no pienses en cuántas te toca. Piensa en tres cosas: cómo la filtras, qué le echas y a qué hora fue la última.


Del corazón a la taza — una guía honesta sobre el café

Y ahora sí, lo que te quería contar

Llevo meses trabajando en algo que nace exactamente de esta conversación: un libro sobre el café. Se llama "Del corazón a la taza", y es justo lo que me hubiera gustado poder darle a cada paciente que me pregunta si tiene que dejarlo.

No es un panfleto de salud ni una lista de prohibiciones. Es un libro sobre el arte de tomar buen café —y la ciencia que respalda usarlo para cuidar tu salud—, escrito por un cardiólogo que además es, con todas sus letras, un aficionado. Habla de la evidencia, sí, pero también del grano, del tueste, del agua, del método y de por qué ese ritual de las mañanas vale la pena hacerlo bien.

Estás enterándote antes que nadie. Todavía no lo anuncio en redes sociales; quise que las personas de este newsletter fueran las primeras en saberlo. Es mi manera de agradecerte que me leas cada quince días.

Si quieres asomarte, la página ya está de pie:

👉 Conoce "Del corazón a la taza"

https://www.drdiegoaraiza.com/del-corazon-a-la-taza

Ojalá te acompañe en la próxima taza.

Cuídate. Nos leemos en quince días.

Dr. Diego Araiza Garaygordobil Cardiólogo


Este contenido es informativo y educativo; no sustituye la consulta médica ni la indicación de tu propio médico. No inicies, cambies ni suspendas ningún estudio o medicamento por tu cuenta.

Respuestas

Únete a la conversación
t("newsletters.loading")
Cargando...
El colesterol que no te midieron — Lp(a) (#04)
El colesterol que tu análisis "normal" no te midió Déjame empezar con una escena que veo más seguido de lo que quisiera. Llega a mi consultorio una persona sana, delgada, que come bien y hace ejercicio, con un análisis de colesterol impecable... y que a los 45 años tuvo un infarto. O que me cuenta que su papá murió del corazón a los 50, y su tío a los 48, y ella no entiende por qué, "si en la ...
"Estoy muy joven para un infarto" (#03)
"Estoy muy joven para un infarto" — la frase que más me preocupa Hay una frase que escucho todo el tiempo, y que me quita el sueño precisamente porque suena tan razonable: "doctor, pero yo estoy muy joven para eso". La entiendo. El infarto tiene fama de ser cosa de los abuelos. Pero en el consultorio veo, cada vez con más frecuencia, a personas de 40, de 45, a veces menos, que llegan —o que ...
¿De verdad hacen daño las estatinas? (#02)
¿De verdad hacen daño las estatinas? Pocas pastillas generan tanta desconfianza como las estatinas. En la consulta lo escucho casi todas las semanas: "doctor, me la recetaron, pero leí que dañan el hígado", "un familiar dice que le quitaron la fuerza", "¿no será que me van a dar diabetes o me van a fallar la memoria?". Y muchos, sin decírselo a nadie, simplemente dejan de tomarla. Entiendo el ...

Tu corazón, al día

Cada quince días, contenido claro sobre tu corazón, tu metabolismo y tus hábitos: nuevos estudios en palabras simples, mitos resueltos y lo que de verdad importa para tu día a día. Por el Dr. Diego Araiza.
Footer Logo
© 2026 Dr. Diego Araiza®

Join Our Free Trial

Get started today before this once in a lifetime opportunity expires.