Tu vacuna de la gripe también puede prevenir un infarto

Cada invierno veo el mismo patrón en el hospital. Llega alguien con un infarto y, cuando reconstruimos la historia, aparece el mismo antecedente: "Doctor, hace unos días me dio una gripa fuertísima." No es casualidad. Las infecciones respiratorias son de los detonantes de infarto más subestimados que existen, y una de las herramientas más baratas para protegerte cabe en una jeringa.
Este mes arrancó la campaña de vacunación invernal en México. Te explico por qué, para tu corazón, vacunarte no es un trámite.
1. Lo que la gripe le hace a tu corazón
Cuando te da influenza, tu cuerpo enciende una respuesta inflamatoria enorme para combatir al virus. Esa misma inflamación hace que la sangre coagule con más facilidad, acelera tu corazón, sube su demanda de oxígeno y puede "despertar" una placa de colesterol que llevaba años quieta en una arteria. Si esa placa se rompe, se forma un coágulo encima. Eso es un infarto.
Esto no es teoría. Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine revisó cientos de infartos en personas con influenza confirmada por laboratorio. En los 7 días después del diagnóstico, el riesgo de ser hospitalizado por infarto fue 6 veces mayor que en el resto del año. Pasada esa primera semana, el riesgo volvía a la normalidad.
El mismo estudio vio que otros virus respiratorios, entre ellos el virus sincicial respiratorio (VSR), también subían el riesgo, aunque menos. La lección es clara: la semana después de una infección respiratoria fuerte es una semana peligrosa para tus arterias, sobre todo si ya tienes factores de riesgo.

2. La prueba: vacunarse protege al corazón
Si la gripe puede detonar un infarto, la pregunta lógica es si evitar la gripe también evita infartos. Y aquí tenemos algo que pocas veces tenemos en prevención: un ensayo clínico aleatorizado.
En el estudio IAMI, publicado en Circulation en 2021, más de 2,500 personas que acababan de tener un infarto recibieron, al azar, la vacuna de la influenza o un placebo (agua salina). Al año:
- El conjunto de muerte, nuevo infarto o trombosis del stent ocurrió en 5.3% de los vacunados contra 7.2% de los que recibieron placebo: 28% menos.
- La muerte por cualquier causa bajó de 4.9% a 2.9%: 41% menos.
- La muerte cardiovascular bajó de 4.5% a 2.7%.
Para ponerlo en perspectiva: son reducciones del tamaño de las que buscamos con medicamentos cardiológicos de primera línea, y aquí vienen de una vacuna que se pone una vez al año.
Los metaanálisis de ensayos clínicos apuntan en la misma dirección. El más reciente, con más de 9,000 pacientes, encontró 34% menos eventos cardiovasculares mayores en los vacunados. El beneficio fue mayor en quienes habían tenido un infarto o un evento coronario reciente, con 45% menos eventos. En personas sin un evento reciente el efecto no fue claro, pero ellas también se protegen de la gripe y de sus complicaciones.
Por eso las sociedades de cardiología consideran la vacuna de la influenza parte del tratamiento de quien ya tiene enfermedad del corazón, no un extra.
3. Las vacunas de este mes: qué hay y quién debe ponérselas
La Campaña Invernal de Vacunación 2026-2027 de la Secretaría de Salud arrancó el 12 de octubre y durará hasta finales de marzo o principios de abril de 2027. Las vacunas son gratuitas en el sector público:
- Influenza: una dosis cada temporada. Es la prioridad de este correo.
- COVID-19: la dosis de refuerzo de esta temporada.
- Neumococo: protege contra la neumonía bacteriana más común.
- Virus sincicial respiratorio (VSR): en la campaña pública está indicada para embarazadas entre las semanas 32 y 36, para proteger al bebé.
¿Quién tiene prioridad? Las personas de 60 años o más, quienes viven con enfermedades crónicas (y aquí entran de lleno la hipertensión, la diabetes, la insuficiencia cardiaca, el antecedente de infarto, la enfermedad renal y la obesidad), embarazadas, niñas y niños menores de 5 años y el personal de salud.
Si tú o alguien de tu casa está en esa lista, este es el momento. La vacuna tarda unas dos semanas en generar protección, y la temporada fuerte de influenza en México suele llegar entre diciembre y febrero.
4. Más allá de la gripe: herpes zóster (Shingrix) y otras vacunas
La influenza es la vacuna con mejor evidencia cardiovascular, pero no es la única que vale la pena platicar con tu médico.
Herpes zóster ("culebrilla") y Shingrix. El herpes zóster es la reactivación del virus de la varicela que todos llevamos dormido desde niños. Además de un dolor que puede durar meses, se asocia a más riesgo de infarto y de embolia cerebral. En tres grandes cohortes de Estados Unidos, con más de 200,000 personas, haber tenido zóster se asoció a un riesgo de enfermedad coronaria y de embolia entre 13% y 38% mayor durante varios años.
La buena noticia es que vacunarse contra el zóster parece reducir ese riesgo:
- En Corea del Sur, en más de un millón de adultos de 50 años o más, la vacuna anterior contra el zóster (de virus vivo, ya retirada en Estados Unidos y Europa) se asoció a 23% menos eventos cardiovasculares hasta por 8 años.
- Este año, un estudio en Nature Medicine aprovechó el momento en que Estados Unidos cambió de esa vacuna a la actual, Shingrix (vacuna recombinante). Quienes recibieron Shingrix tuvieron 9% menos carga de enfermedad cardiovascular a 7 años, con menos cardiopatía isquémica y menos insuficiencia cardiaca, que quienes recibieron la vacuna anterior. Este diseño reduce mucho los sesgos de los estudios típicos.
- En personas con enfermedad renal crónica, Shingrix se asoció a 26% menos eventos cardiovasculares.
Ahora, la honestidad: todos estos son estudios observacionales. Muestran una asociación consistente y biológicamente lógica, pero todavía no hay un ensayo clínico diseñado para demostrar que Shingrix prevenga infartos. Lo que sí está demostrado es que previene el zóster y sus complicaciones. El beneficio cardiovascular, si se confirma, es un bono. Shingrix se aplica en dos dosis separadas por 2 a 6 meses, y en Estados Unidos se recomienda a partir de los 50 años y en adultos con defensas bajas desde los 19.
Virus sincicial respiratorio (VSR). No es solo "un virus de bebés". En adultos de 50 años o más hospitalizados por VSR, casi 1 de cada 4 tuvo un evento cardiaco agudo durante la hospitalización, sobre todo insuficiencia cardiaca, e incluso 1 de cada 12 sin enfermedad del corazón conocida. Existen vacunas contra el VSR para adultos mayores. Pregúntale a tu médico si te conviene y si está disponible para ti.
Neumococo. Los estudios observacionales asocian la vacuna con menos infartos, sobre todo en mayores de 65 años. Pero el único ensayo clínico que lo puso a prueba en adultos de 55 a 60 años no encontró una diferencia significativa (fue un estudio con pocos eventos). Conclusión: vacúnate contra el neumococo porque previene neumonías graves, que por sí mismas estresan al corazón, no esperando que sea una vacuna "para el infarto".

5. Los mitos que escucho cada temporada
- "La vacuna me da gripa." No puede: la vacuna inyectable de la influenza no contiene virus vivo capaz de infectarte. Puedes tener dolor en el brazo, cansancio o febrícula uno o dos días. Eso es tu sistema inmune trabajando, no la enfermedad.
- "Ya me vacuné el año pasado." La protección baja con los meses y el virus cambia cada temporada. Se pone cada año.
- "Tomo anticoagulante, no me puedo vacunar." En la gran mayoría de los casos sí puedes. Avísale a quien te vacune y presiona el sitio unos minutos.
- "Estoy sano, no lo necesito." Quizá tú no tengas complicaciones, pero en casa puede haber alguien de 70 años o con un corazón enfermo. Vacunarte también los protege a ellos.
Agenda tu cita para vacunarte
Este es el paso de este correo: agenda una cita con tu médico esta semana para vacunarte. Lleva la lista de tus enfermedades y medicamentos, y pregunta qué te toca este año:
- ¿Me pongo la vacuna de la influenza y el refuerzo de COVID-19?
- ¿Me toca la de neumococo?
- ¿Soy candidato a Shingrix contra el herpes zóster?
- ¿Me conviene la vacuna contra el VSR?
Si te queda más cerca, también puedes acudir a tu centro de salud o unidad médica: la campaña invernal es gratuita para la población prioritaria.
Idea para llevar
Solemos pensar en la prevención del infarto como pastillas, dieta y ejercicio, y todo eso importa. Pero tu corazón también se cuida evitando los golpes que vienen de fuera. Una infección respiratoria fuerte es uno de esos golpes, y la vacuna es la forma más sencilla de esquivarlo. Ponerte la vacuna de la gripe este mes es, literalmente, una forma de prevenir un infarto.
Dr. Diego Araiza Garaygordobil
Este contenido es educativo y no sustituye una consulta médica. La indicación de cada vacuna depende de tu edad, tus enfermedades y tus tratamientos; confírmala con tu médico. La mención de marcas refleja la evidencia publicada y no constituye un patrocinio.
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